lunes, 20 de abril de 2020

Autoaislación y consciencia



En esta circunstancia planetaria, cuarentena 2020, como en todas las circunstancias personales, la vida nos invita a que nos preguntemos para qué? Aunque tenemos el hábito de preguntarnos por qué?
El por qué” Nos hace revisar el pasado y nos saca la atención del presente, sosteniendo el hábito de buscar culpables, evitemos eso.
El para qué” Nos ubica en el presente y nos hace mirar para adelante.
Alguno de los “para qué” que nos propone esta circunstancia colectiva:
Para el desarrollo de la inteligencia emocional
Para el desarrollo de la consciencia colectiva
Para el aumento de la colaboración empática
Para el crecimiento del amor generoso no posesivo
Y para que afiancemos la solidaridad
Nos propongamos ésto como objetivos colectivos y revisemos lo que nos hace sentir individualmente, no sólo lo que nos hace pensar, mentalmente es muy posible que estemos de acuerdo pero en las acciones pequeñas de la convivencia de la cuarentena, está ocurriendo?
Que esta situación no deje a nadie afuera, invierte un orden dado por la cultura, para volver a un orden biológico y más esencial, somos parte de una cultura predominantemente mental e individualista, pero nuestra naturaleza esencial es sensible y colectiva, somos biología en manos de la evolución humana. Cuando estemos dispuestos a aceptar que de ésto salimos juntos como humanidad y actuemos en consecuencia, estaremos protegidos individualmente.
La inteligencia emocional no es una capacidad que nos va a evitar sentirnos mal, la inteligencia emocional nos permite desarrollar la habilidad de transformar estados emocionales desarmónicos, intranquilizantes para poder recuperar la calma y la serenidad que encontramos cuando nos conectamos con lo esencial, para esto no necesitamos nada más que elegir hacerlo y al hacerlo estamos haciendo evolucionar lo que traemos en la memoria.
Lo más desafiante en este momento es ponernos receptivos, blandos y amorosos ante nuestro propio emocional. Las circunstancias que tenemos encima nos están ayudando a que podamos reconocer los miedos más profundos e inconscientes, los que estuvimos reprimiendo para seguir con las actividades diarias.
Hoy nuestras rutinas habituales deben ser reemplazadas por otras con más consciencia, con más cuidados y ésto aumenta los miedos que son el común denominador de los miedos de la humanidad, el miedo a la no existencia, el miedo a la carencia, el miedo al sufrimiento, el miedo a la soledad.
Pero la vida es generosa, siempre lo fue, siempre nos da lo que necesitamos para crecer aunque no sea lo que nosotros queremos, ahora a través de esta circunstancia que nos toca absolutamente a todos, lo que necesitamos es consciencia de unidad, pero que no sea un concepto, que sea una realidad, para que, como los resonadores cuánticos que somos, podamos impregnar el inconsciente colectivo del crecimiento que nos dará integrar este aprendizaje.
El desafío que nos presenta es relajarnos en la incomodidad que tenemos dentro, para poder llegar a sentir a nuestro Ser, porque sentirlo es la única manera de experimentarlo, por eso la meditación, el rezo, el arte, medios que la humanidad siempre utilizó para encontrarse con la riqueza interna, el Ser, Dios o como lo queramos llamar. Sólo desde nuestro interior sagrado vendrá la Paz, el Amor: la cura.
Esto es un proceso por eso requiere un tiempo, una cuarentena, no vamos a poder evitar sentir miedo, no lo eviten, porque no se transforma lo que no se toca. El miedo colectivo nos amplifica el miedo particular más histórico que traigamos, por ejemplo uno de los que más se está intensificando es el miedo a la falta de recursos económicos, pero ¿cómo vamos a tener miedo a la falta de abundancia en la materia con la abundancia espiritual que tenemos? Acá el trabajo práctico nos pide ser creativos para desarrollar formas nuevas de darle forma a la abundancia espiritual que tenemos y solidarios para ayudarnos a descubrir esa riqueza juntos.
Pero no nos anticipemos porque se nos va a disparar la ansiedad, nos ocupemos hoy de la tarea de hoy, estamos todos invitados a trabajar nuestras emociones, las que se generan hoy, las que se generan aislados.
¿A qué nos referimos cuando decimos “trabajar” la emoción? Primero no negarla, después respirarla hasta que nos podamos relajar. Es necesario poder relajarnos para poder conectar con lo esencial. Lo esencial es lo sagrado en nosotros mismos, lo verdadero, lo valioso, el Ser. Si podemos conectarnos con lo esencial sin rechazar el estado emocional que tenemos, la transformación ocurre, y estamos siendo resonadores cuánticos de transformación evolutiva consciente.
Todos somos resonadores, todos, permanentemente recepcionamos frecuencias de onda y emitimos, pero somos inconscientes de ese proceso. Hoy estamos invitados a concientizarlo.
Si aceptamos las reglas de juego que están pidiendo para nuestro cuidado, si aceptamos estar guardados y ser cuidadosos, respetar y unirnos en las reglas de juego nos ayuda a crear una masa crítica de consciencia, porque jugar todos el mismo juego nos unifica, y aunque sea de esa manera formal podamos experimentar la unidad, pero no nos olvidemos que la unidad es un estado de consciencia, no una circunstancia.
Si nosotros a este aprendizaje no lo convertimos en consciencia, cuando pase esta circunstancia vamos a volver al mismo individualismo y eso sería muy amenazante, porque sería no aprender, y ya sabemos lo que nos propone la vida cuando no aprendemos, nos vuelve a presentar lo mismo más fuerte.
Nos convirtamos en los seres más receptivos al trabajo práctico emocional que tenemos en este momento, ocupándonos de nosotros mismos, no sólo nos guardemos para evitar el contagio, nos guardemos en nosotros mismos para encontrarnos con nuestra sabiduría interna que está ahí esperando que le demos el permiso de que se exprese.
Aumentemos el cuidado, no solamente higiénico, sino con los otros y no sólo con los que amamos, trabajemos en mejorar la comunicación, usemos las redes para comunicarnos de verdad con el corazón, para que se limpie del ruido para que se haga más esencial, que cuando se levante la cuarentena podamos reconocer en nuestras miradas que comprendimos que la vida nos dio una oportunidad de redireccionar el rumbo de la sociedad y la tomamos.
Para crecer juntos en amor y consciencia.
En profundo amor y gratitud, Vero

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