En
esta circunstancia planetaria, cuarentena 2020, como en todas las circunstancias
personales, la vida nos invita a que nos preguntemos para qué?
Aunque tenemos el hábito de preguntarnos por qué?
El
”por qué” Nos
hace revisar el pasado y nos saca la atención del presente,
sosteniendo
el hábito de buscar culpables, evitemos
eso.
El
”para qué”
Nos ubica en el presente y nos hace mirar para adelante.
Alguno
de los “para qué”
que
nos propone esta circunstancia colectiva:
Para
el desarrollo de la inteligencia emocional
Para
el desarrollo de la consciencia colectiva
Para
el aumento de la colaboración empática
Para
el crecimiento del amor generoso no posesivo
Y
para que afiancemos la solidaridad
Nos
propongamos ésto
como objetivos colectivos y revisemos lo que nos hace sentir
individualmente, no sólo lo que nos hace pensar, mentalmente
es muy posible que estemos de acuerdo pero en las acciones pequeñas
de
la convivencia de la cuarentena, está ocurriendo?
Que
esta situación no deje a nadie afuera, invierte un orden dado por la
cultura, para volver a un orden biológico y más esencial, somos
parte de una cultura predominantemente mental e individualista, pero
nuestra naturaleza esencial es sensible y colectiva, somos biología
en manos de la evolución humana. Cuando
estemos dispuestos
a aceptar que de ésto
salimos juntos como humanidad y actuemos en consecuencia, estaremos
protegidos individualmente.
La
inteligencia emocional no es una capacidad que nos va a evitar
sentirnos mal, la inteligencia emocional nos permite desarrollar la
habilidad de transformar estados emocionales desarmónicos,
intranquilizantes para poder recuperar la calma y la serenidad que
encontramos cuando nos conectamos con lo esencial, para esto no
necesitamos nada más que elegir hacerlo y
al hacerlo estamos haciendo evolucionar lo que traemos en la memoria.
Lo
más desafiante en este
momento es ponernos
receptivos, blandos y amorosos ante nuestro propio emocional. Las
circunstancias que tenemos encima nos están ayudando a que podamos
reconocer los miedos más profundos e inconscientes, los que
estuvimos reprimiendo
para seguir con las actividades diarias.
Hoy
nuestras rutinas habituales deben ser reemplazadas por otras con más
consciencia, con más
cuidados y ésto
aumenta los miedos que son
el común denominador de los miedos de la humanidad, el miedo a la no
existencia, el miedo a la carencia, el miedo al sufrimiento, el miedo
a la soledad.
Pero
la vida es generosa, siempre
lo fue, siempre nos da lo que necesitamos para crecer aunque no sea
lo que nosotros queremos, ahora a través de esta circunstancia que
nos toca absolutamente a todos, lo que necesitamos es consciencia de
unidad, pero que no sea un concepto, que sea una realidad, para
que, como los resonadores
cuánticos que somos, podamos impregnar el inconsciente colectivo del
crecimiento
que nos dará integrar este
aprendizaje.
El
desafío que nos presenta es relajarnos en la incomodidad que tenemos
dentro, para poder llegar a sentir
a nuestro Ser,
porque sentirlo es la única
manera de experimentarlo, por eso la meditación, el rezo, el arte,
medios que la humanidad siempre utilizó
para encontrarse con la riqueza interna, el Ser, Dios o como lo
queramos llamar. Sólo
desde nuestro interior sagrado vendrá la Paz, el Amor: la cura.
Esto
es un proceso por eso requiere un tiempo, una cuarentena, no vamos a
poder evitar sentir miedo, no lo eviten, porque no se transforma lo
que no se toca. El miedo
colectivo nos amplifica el miedo particular más histórico que
traigamos, por ejemplo uno de los que más se está intensificando es
el miedo a la falta de recursos económicos, pero ¿cómo vamos a
tener miedo a la falta de abundancia en la materia con la abundancia
espiritual que tenemos? Acá el trabajo práctico nos pide
ser creativos para desarrollar formas nuevas de darle forma a la
abundancia espiritual que
tenemos y solidarios para ayudarnos a descubrir esa riqueza juntos.
Pero
no nos anticipemos porque se nos va a disparar la ansiedad, nos
ocupemos hoy de la tarea de hoy, estamos
todos invitados a trabajar nuestras emociones, las que se generan
hoy, las que se generan aislados.
¿A
qué nos referimos cuando decimos “trabajar” la emoción? Primero
no negarla, después
respirarla hasta que nos
podamos
relajar. Es necesario poder relajarnos
para poder conectar con lo esencial. Lo esencial es lo sagrado en
nosotros mismos,
lo verdadero, lo valioso, el Ser. Si podemos
conectarnos
con lo esencial sin rechazar
el estado emocional que tenemos,
la transformación ocurre, y
estamos siendo
resonadores
cuánticos
de transformación evolutiva consciente.
Todos
somos
resonadores, todos, permanentemente recepcionamos frecuencias de onda
y emitimos, pero somos inconscientes de ese proceso. Hoy estamos
invitados a concientizarlo.
Si
aceptamos las reglas de juego que están pidiendo para nuestro
cuidado, si aceptamos estar guardados y ser cuidadosos, respetar y
unirnos en las reglas de juego nos ayuda a crear una masa crítica de
consciencia, porque jugar todos el mismo juego nos unifica, y aunque
sea de esa manera formal podamos experimentar la unidad, pero no nos
olvidemos que la unidad es un estado de consciencia, no una
circunstancia.
Si
nosotros a este aprendizaje no lo convertimos en consciencia, cuando
pase esta circunstancia vamos a volver al mismo individualismo y eso
sería muy amenazante, porque sería no aprender, y ya sabemos lo que
nos propone la vida cuando no aprendemos, nos vuelve a presentar lo
mismo más
fuerte.
Nos
convirtamos en los seres más receptivos al trabajo práctico
emocional que tenemos en este momento, ocupándonos
de nosotros mismos, no sólo
nos guardemos para evitar el contagio, nos guardemos en nosotros
mismos para encontrarnos con nuestra sabiduría interna que está ahí
esperando que le demos el permiso de que se exprese.
Aumentemos
el cuidado, no solamente
higiénico, sino
con los otros y no sólo con los que amamos, trabajemos en mejorar la
comunicación, usemos las redes para comunicarnos de verdad con el
corazón, para que se limpie del ruido para que se haga más
esencial, que cuando se levante la cuarentena podamos reconocer en
nuestras miradas que comprendimos que la vida nos dio una oportunidad
de redireccionar el rumbo de
la sociedad y la tomamos.
Para
crecer juntos en
amor y consciencia.
En
profundo amor y gratitud, Vero
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