
Reprogramar
es
una práctica que pertenece al Sistema Dhara y que utiliza la expresión creativa como herramienta de autoconocimiento, nos
permite tomar consciencia
de lo que traemos impregnado
en nuestra memoria celular.
Lo que traemos evoluciona al entrar en contacto con lo nuevo que aprendemos. La mente no borra lo que trae pero reemplaza al tomar consciencia y así podemos modificar o soltar la inercia que traemos.
Esta práctica nos ayuda a reconocer lo que hay en nuestro inconsciente y nos da la posibilidad de desprogramar patrones de funcionamiento que ya no elegimos.
La menor parte de nuestro proceso mental es lógico, racional y lo podemos comprender,
la mayor parte es inconsciente y no podemos reflexionar sobre
lo que ocurre en ese nivel de profundidad de nuestra mente, pero sí lo podemos sentir y
lo
podemos simbolizar.
Muchas
técnicas logran descifrar algo de esa
programación profunda, pero
saber lo que está programado no modifica la programación.
Nuestra
mente almacena los datos en forma simbólica y esta modalidad de trabajo a través de la expresión creativa nos permite expresar lo que traemos, recuperar
riqueza interna y modificar los
símbolos
connotados de manera desarmónica, así se modifica el programa.
Podemos reprogramar la identidad de los arquetipos femeninos y masculinos que recibimos de nuestros padres y que portamos como pautas inconscientes que condicionan y compiten con lo que hoy elegimos. También podemos reprogramar lo que quedó en nuestra memoria e una relacón o de una situación traumática.
La reprogramación de pareja, enfoca en la pareja interna y apunta a armonizar la relación de nuestra sensibilidad y nuestro
modo de acción para que, al lograr el equilibrio interno, podamos expresar armonía en todas
las
relaciones incluida nuestra pareja.
Nuestra necesidad de entender puede llevarnos a buscar el porqué de la programación, a negarla o rechazarla en vez de aprender de ella. Enfoquemos en el verdadero trabajo práctico que nos propone la vida que es aprender para evolucionar y no nos quedemos en la queja o cuestionamiento de nuestro pasado.
El rescate de lo valioso o esencial de nuestra herencia, no sólo nos sirve para valorar la historia familiar, al integrar lo aprendido, nos convertimos en los creadores de nuestra realidad y en los reparadores de nuestra historia familiar.
El rescate de lo valioso o esencial de nuestra herencia, no sólo nos sirve para valorar la historia familiar, al integrar lo aprendido, nos convertimos en los creadores de nuestra realidad y en los reparadores de nuestra historia familiar.
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