Sólo podemos cambiar lo que traemos si lo hacemos evolucionar, si no, sólo repetimos o reaccionamos y ya sabemos: eso no cambia nada.Nuestro Ser impulsa la evolución, nuestra personalidad muestra la inercia en nuestro modo de acción, ¿Dónde estamos poniendo la vitalidad?Podemos crear o transformar todo lo que queremos, pero no de cualquier manera ni en cualquier orden.
Todos los grandes maestros nos hablaron del poder mágico del amor y de su inmensa capacidad transformadora, lo aceptamos como verdad aunque nos resulta muy difícil vivirlo.
Miremos con profundidad y amorosamente nuestra herencia: familiar y humana. La familia de sangre es el fractal de la humanidad donde yo vine a aprender a ser la mejor versión de ser humano que puedo ser.
La dificultad de capitalizar la riqueza de nuestra familia al igual que la riqueza de nuestra propia alma, está relacionada directamente con el rechazo que nos produce aquello que queremos cambiar.
Pero ¿Cómo no rechazar lo que nos duele o enoja? Mientras la personalidad domine, el rechazo es lo natural, sólo la consciencia que logramos al escuchar al Ser nos permite ver lo valioso detrás del enojo o el dolor para transformar evolutivamente nuestra realidad.
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