Y como siempre podemos mejorar la versión que expresamos, porque así funciona nuestro impulso evolutivo, nos cuesta reconocer que hoy somos lo mejor que podemos hoy.
Somos eslabones de una cadena evolutiva familiar y parte de la trama evolutiva humana que cuando está en condiciones de hacer evolucionar algo, por viejo que sea, lo expresa para confirmarlo o poder transformarlo, no se transforma lo que no se toca y todo lo que vivimos nos sirve para crecer.
Cuando expreso lo que no me gusta, el humano que hay en mi, la parte inercial de mi memoria celular pulsa más fuerte que lo que mi consciencia individual elige, cuando ocurre esto, no me reconozco, me enojo con mi reacción, me maltrato o me deprimo.
Pero si no nos enojamos, si bajamos la exigencia, si no nos cerramos sobre nosotros mismos, podemos integrar el que somos y el que fuimos, con el que queremos ser, aceptando que todo se puede mover en la forma, hasta expresar la esencia que ya sintonizamos.
Mientras más amamos el potencial infinito que nuestro Ser tiene y más respetamos al humano que somos, evitamos conflicto interno y no necesitamos expresiones de incoherencia para descubrir lo que ya estamos en condiciones de cambiar.
El tipo de personas que atraemos a nuestra vida, el tipo de actitud que tenemos ante lo que no elegimos conscientemente nos ayuda a entender lo que estamos listos para hacer evolucionar, es la proyección externa de la relación interna entre el humano inercial que traemos y el ser humano consciente que buscamos ser.
Tenemos que desarrollar más consciencia colectiva para no empastamos incómodamente en proyecciones con otros, para aprender lo que no reconocemos en nosotros mismos, para crear un nivel de consciencia más expandido y sostener sin esfuerzo la armonía.
La clave es dejar de maltratarnos a nosotros mismos, creo que así es más fácil atraer lo que queremos, armonía, alegría, amor.
ResponderEliminarGracias!!
Es tan tan tan cierto que me cuesta creerlo... :)
ResponderEliminarEl taller del lunes estuvo GENIAL!
Gracias!