Nuestra capacidad de darle sentido a la vida es esencial para mantener el fluir. El sentido de vida surge de vivir las leyes espirituales que reconocemos y elegimos.
Tener sentido para actuar no es lo mismo que tener una razón mental para hacer algo o dejar de hacerlo. Algunos objetivos que nos proponemos fracasan por eso, porque no los impulsa un sentido de vida, los impulsa una razón.
Las reglas de juego son los acuerdos formales que creamos para organizarnos, es lo que teóricamente estamos en condiciones de cambiar. Necesitamos reglas de juego explícitas para sostener la armonía con otros.
Nuestra fascinación por los principios y valores elevados y la dificultad de aceptar algunas reglas de juego de lo colectivo, cuando se relacionan de una manera inconsciente pueden boicotear nuestros propios objetivos.
No confundamos leyes sagradas con reglas de juego, las leyes son los valores, nuestros principios inmutables, las reglas de juego son la parte que se cambia, se transgrede, lo que muta para que sigamos evolucionando.
Necesitamos reglas de juego para sostener la armonía con otros. Podemos habilitar más en nuestra vida recordando que armonía es el encuentro no conflictivo con lo diferente.
Las reglas de juego de otros no siempre tienen sentido para uno. No juguemos sin sentido para nosotros por respetar las reglas de juego de otros, nos estaremos faltando el respeto.
No usemos sentido prestado para impulsar la propia acción ni rompamos las reglas de juego de otro si ya aceptamos jugar, porque no vamos a crear reglas de juego cómodas para nosotros mismos. Propongamos creativamente algo valioso.
Las mejores reglas de juego son las que están formuladas desde el sentir individual. Seamos amorosos, suaves y flexibles con nosotros mismos para jugar con lo diferente, así vamos a ser claros en la comunicación de nuestras reglas de juego y receptivos para las reglas diferentes.
Creando armonía a través de las acciones diarias, nos animamos más a sentir sin miedo.
Sentir sin miedo te hace más respetuoso del sentido que le des a tu vida y más claro para aceptar reglas de juego o proponerlas.
Intensifiquemos nuestro "sentirnos" jugando con la naturaleza para no confundir lo que sentimos, la Tierra es absolutamente confiable.
Las reglas de juego ordenan la acción y permiten que se exprese abundancia a través de ese orden.
Somos parte del orden natural de este maravilloso planeta, lo hagamos vivencia y expresemos su abundancia dándole forma a nuestro potencial.
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