De nuestra naturaleza sagrada proviene nuestra certeza, como manifestación de nuestra
espiritualidad, es un saber profundo, no siempre lógico o fundamentado.
espiritualidad, es un saber profundo, no siempre lógico o fundamentado.
De nuestro sentir, de la capacidad de sentirnos proviene la confianza, no podemos pensar la confianza, solo sentirla, de la dificultad de sentirnos proviene la desconfianza. Siempre es a nosotros mismos aunque la mayoría de las veces no se reonoce propia y se proyecta, sintiendo desconfianza de las otras personas. Habituarnos a la falta de confianza crea la desvalorización personal.
En distintas áreas de nuestras vidas todos estamos necesitando, esperando o propiciando algo nuevo. Nos está ocurriendo a todos porque es una necesidad planetaria, el planeta necesita cosas nuevas, creaciones más conscientes.
Nosotros, creados para crear, al aceptar la evolución conscientemente, estamos siendo cada vez más parte de lo nuevo, un mundo que busca la armonía desde la consciencia.
Incursionar en lo nuevo siempre nos quita seguridad, y es así porque si tuvieramos seguridad no sería nuevo, significaría que solo se trata de otra forma de lo mismo.
Con lo nuevo solo podemos tener certeza, un saber profundo, no mental, no fundamentado, que nos dice: es por ahi.
La certeza como fuerza espiritual sintoniza el potencial absoluto de algo, todavía abstracto y nos impulsa a que le demos forma.
No busquemos seguridad como habitualmente lo hacemos, para no imprimirle a lo nuevo una presentación vieja, nos apoyemos en la confanza para avalar esa certeza y demos pasos pequeños y confiados para que el camino empiece a dibujarse ante nuestros ojos.
La confianza se siente escuchando nuestro propio sentimiento de amor, nuestro "gustarnos" nos habilita el siguiente paso y eso va creando la "forma" de nuestra vida, de nuestros proyectos, de nuestro dia a dia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario