En el diccionario podemos encontrar que integrar es contribuir o completar un todo uniendo las partes que lo forman. Mi propuesta para iniciar las actividades de este año es que nos ocupemos en integrar la personalidad y el Ser.
Primero revisemos lo que venimos haciendo: no buscamos integrar uno con otra, buscamos reemplazar con el Ser a la personalidad o nos cuidamos de que la personalidad -el personaje que jugamos- se vea más que nuestro propio Ser, creando una personalidad inestable o llena de dudas.
Creamos falsas dualidades porque contraponemos aspectos que no son opuestos, los vemos como contrarios desde donde miramos, pero basta que ampliemos la visión para reconocer que no son las únicas opciones ni están contrapuestas.
Con el Ser y la personalidad hacemos eso, los contraponemos, valoramos más uno que otro en una competencia que daña el cuidado de la personalidad y le da al Ser una categoría abstracta inalcanzable.
El Ser es nuestra esencia y nuestra forma es humana, un humano genérico, susceptible y condicionado por su cultura, su familia y sus circunstancias.
¿Y la personalidad individual?
Es la síntesis, de esa esencia y de esa forma, esa es Vero, el resultado de esa integración y al mismo tiempo la creadora.
Venimos contraponiendo esencia y forma creando confusión, la forma no es el reflejo vacío de la esencia, sino la expresión que sintetiza la conexión que tiene el creador de la forma con la esencia que busca expresar. De la misma manera nosotros, como los creadores de nuestra personalidad vamos expresando en ella el vinculo que tenemos con nuestro Ser y el modo en que buscamos la conexión.
En la personalidad sintetizamos la forma que le damos a lo que somos, un ser increíble en evolución. Nuestra personalidad es nuestro yo hacedor, la expresión visible del potencial infinito e invisible de la belleza interna, también refleja la trayectoria que el Ser viene haciendo en su incansable búsqueda de consciencia.
Tenemos que cuidar de las formas con las que mostramos quienes somos, porque es lo que cambia, la esencia es inmutable. Estuvimos demasiado tiempo cuidando la esencia y descuidamos la forma, lo esencial solo necesita ser reconocido y habilitado.
Una personalidad que expresa solo ego no es fuerte, es dura e inflexible, una personalidad fuerte y estable, expresa al Ser, solo de ahí proviene nuestra fuerza. Dejemos de hacer fuerza para que no se exprese nuestro ego, hagamos que la fuerza de nuestro Ser se exprese.
Una personalidad integrada es el resultado y al mismo tiempo la creadora del Ser Humano Consciente que buscamos ser.
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